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Alopecia en hombres

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Alopecia en hombres

Ponle freno desde el primer momento

Con todos sus colores, estilos y variaciones el cabello tiene un importante papel en la imagen y en la imaginación de las personas, tanto jóvenes como maduras, sean hombres o mujeres.
La pérdida de pelo en los hombres es un factor importante en la vida de más de cinco millones de hombres en España.
Las probabilidades de que un hombre experimente alguna pérdida de cabello a lo largo de su vida van de tres a siete. Las estadísticas muestran que casi el 40% de los hombres perderán algo de pelo cerca de los 35 años, pero estos números aumentan hasta un 65% en hombres de 60 ó más años.
Muchos hombres encuentran este problema muy alarmante. Para algunos hombres la pérdida puede ser permanente. Sin embargo, muchas de las causas de caída de cabello son tratables. Ciertamente, el aspecto físico depende en gran parte del aspecto del pelo, y no es extraño que gastemos mucho dinero en peinados y productos capilares concebidos para dar al cabello un aspecto sano, lustroso y joven. Para muchos hombres el pelo es signo de juventud y vitalidad.
 
ESTRUCTURA DEL PELO
La porción externa del pelo, denominada tallo, es la parte del pelo que vemos y peinamos. Es un tejido realmente muerto y fabricado por los folículos pilosos, pequeñas estructuras con forma de saco, situadas en la profundidad del cuero cabelludo. Cada pelo se halla contenido dentro de un folículo.
La cabeza tiene un promedio de 100.000 pelos. En la base del folículo se encuentra la raíz, con forma oval, y que es el lugar responsable del crecimiento del pelo. En la porción inferior está la papila, que contiene los capilares sanguíneos que aportan riego sanguíneo a cada pelo.
A medida que el pelo crece las células se mueven hacia la superficie de la piel y se convierten en una proteína llamada queratina. Estas células después son reemplazadas por células nuevas. La queratina es la misma proteína que se encuentra en las uñas.
El tallo está compuesto por tres capas: la cutícula, la corteza y la médula. La cutícula o capa externa consiste en pequeñas células conocidas como escamas.
La cutícula sirve de estuche a la corteza, la porción más gruesa del tallo, compuesta por células dispuestas en forma de hojas de tabaco. La corteza alberga el pigmento que da al pelo su color.
La médula está compuesta por células con forma de caja y se localiza en el centro. Los espacios entre las células de la médula influyen en la refracción de la luz y en el tono del pelo.
Glándulas y músculos
El pelo está lubricado por las secreciones grasas que provienen de las glándulas sebáceas, situadas a los lados de la mayoría de los folículos. Rodeando estas glándulas y al resto del folículo, existen grupos de músculos (arrector pili) que permiten que el pelo se nos erice o ponga de punta cuando nos asustamos o tenemos frío.
 
CICLOS DE CRECIMIENTO
La cabeza tiene un promedio de 100.000 pelos. El pelo crece y se renueva regularmente. Es normal que se caigan entre 50 y 100 pelos cada día. Si no se tienen problemas, probablemente no se note esta pequeña pérdida.
El pelo crece cerca de 1 cm al mes, aunque dicho crecimiento disminuye a medida que envejecemos. Cada pelo permanece sobre la cabeza de dos a seis años, y durante la mayoría de este tiempo crece continuamente. Cuando el pelo se hace más viejo entra en una etapa de reposo en la que permanece sobre la cabeza, pero no crece. Al final de esta etapa el pelo se cae. Habitualmente, el folículo lo reemplaza a los seis meses.

Pero muchos factores pueden desorganizar este ciclo. El resultado puede ser que el pelo caiga más pronto o que no sea reemplazado. Normalmente un 90% del pelo se encuentra en una fase continua de crecimiento (anágeno) que dura entre 2 y 6 años. El 10% del pelo está en una fase de reposo, que dura unos dos o tres meses. Al final de la fase de reposo es normal que el cabello se caiga (fase telógena).
A medida que el pelo se cae es reemplazado por un nuevo cabello a partir del mismo folículo piloso, situado debajo de la piel. A lo largo de la vida de la persona no se forman nuevos folículos pilosos. Los rubios suelen tener más pelo (140.000 cabellos) que los morenos (105.000) o pelirrojos (90.000). A medida que envejecemos la tasa de crecimiento de pelo disminuye, produciéndose un adelgazamiento progresivo del cabello. Dado que el pelo está compuesto por proteínas (queratina) y este mismo material se encuentra también en las uñas, es esencial que todas las personas ingieran o coman una abundante cantidad de proteínas para mantener la producción de pelo. Las proteínas se encuentran en la carne, pollo, pescado, huevos, leche, queso, cereales, nueces y soja.
 
CAUSAS PRINCIPALES DE LA ALOPECIA MASCULINA

 
Alopecia androgenética
Es la causa más frecuente de caída de cabello en los hombres. Está determinada por tres factores: envejecimiento, hormonas y herencia. La mayoría de las personas experimentan alguna pérdida del cabello a medida que envejecen. El resultado puede ser una calvicie parcial o total. Los hombres son mucho más propensos que las mujeres a la calvicie y a la pérdida de cabello cuando envejecen. La calvicie masculina produce una pérdida de pelo en un patrón muy característico que afecta a las entradas y al “techo de la cabeza”. Es típicamente genética.

La pérdida de cabello se inicia hacia los 18 años y es ya aparente entre los 25 y 30 años. En esta caída de cabello, los pelos son reemplazados por cabellos cada vez más finos y cortos. Pueden llegar a convertirse incluso en transparentes. Se hereda tanto del padre como de la madre. En estos casos existe una abundancia de dihidrotestosterona (DHT), una hormona masculina, dentro del folículo piloso. La conversión de testosterona a DHT está regulada por un enzima, la 5-alfa reductasa, en el cuero cabelludo. Con el tiempo, la acción de la DHT facilita que el folículo se degrade y que acorte su fase de crecimiento (anágena). Aunque el folículo está técnicamente vivo crecerá cada vez más pequeño. Algunos folículos simplemente mueren, pero la mayoría se hacen más pequeños, más vellosos. Como la fase anágena continúa siendo muy corta, se caen más pelos y el cabello se va adelgazando progresivamente, hasta que se vuelve tan fino que no puede resistir el peinado diario. La calvicie transforma un cabello largo, grueso y pigmentado en un cabello fino, más claro y velloso. Sin embargo, la glándula sebácea adherida al folículo sigue teniendo el mismo tamaño y continúa produciendo la misma cantidad de sebo.
Cuando con un tratamiento médico (finasteride, espironolactona) se logra reducir las hormonas masculinas, las glándulas sebáceas se adelgazan y disminuyen su producción de grasa. En estos casos, la cantidad de hormona en el sebo es también menor, con lo que no se producirá tanto daño. Parece existir además un factor inmunológico en la calvicie. Básicamente, el sistema inmune comienza a tomar como blanco los folículos pilosos en las áreas de alopecia. La elevación en las hormonas masculinas (DHT) durante la pubertad inicia este proceso.
 
CAUSAS SECUNDARIAS DE LA ALOPECIA MASCULINA

Medicamentos

Algunos medicamentos empleados en la quimioterapia del cáncer hacen que las células del pelo detengan su división y que los cabellos se adelgacen y se rompan fácilmente a medida que emergen del cuero cabelludo. Este fenómeno ocurre de una a tres semanas después del comienzo del tratamiento anticanceroso. El paciente puede perder el 90% del pelo. En la mayoría de los pacientes el pelo vuelve a crecer cuando el tratamiento anticanceroso finaliza. Se aconseja que estos pacientes adquieran una peluca antes de iniciar el tratamiento.
Muchas medicaciones populares pueden ocasionar pérdida de pelo:
    •    Fármacos que reducen el colesterol: clofibrate (Atromis-S) y gemfibrozil (Lopid).
    •    Fármacos para el Parkinson: levodopa (Dopar, Larodopa).
    •    Fármacos anti ulcerosos: cimetidina (Tagamet), ranetidina (Zantac) y famotidina (Pepcid).
    •    Anticoagulantes: Coumarina y Heparina.
    •    Agentes anti gotosos: Allopurinol (Loporin, Zyloprim, Zyloric).
    •    Antiartríticos: penicillamina, auranofin (Ridaura), indometacina (Inacid), naproxen (Naprosyn), sulindac (Clinoril) y methotrexate (Folex).
    •    Derivados de la Vitamina-A: isotretinoína (Accutane, Roacutan) y etretinato (Tegison, Tigason).
    •    Anti convulsivantes / antiepilépticos: trimethadione (Tridione).
    •    Antidepresivos: tricíclicos, anfetaminas.
    •    Beta bloqueantes para la hipertensión arterial: atenolol (Tenormin), metoprolol (Lopressor), nadolol (Corgard), propranolol (Inderal) y timolol (Blocadren).
    •    Anti tiroideos: carbimazole, iodo, thiocianato, thiouracilo.
    •    Otros: Anticoagulantes, hormonas masculinas (esteroides anabolizantes).
 
Anemia ferropénica
La falta de hierro produce la caída del pelo tanto en los hombres como en las mujeres. Esta falta de hierro se detecta con análisis y se corrige fácilmente con el tratamiento médico.

Dieta
Una dieta pobre en proteínas puede ocasionar asimismo pérdida de pelo, como también la ingesta pobre en hierro. Los vegetarianos, las personas que hacen dietas pobres en proteínas y los pacientes con anorexia nerviosa pueden presentar una nutrición proteica deficiente. Cuando esto ocurre, el organismo ayuda a conservar las proteínas del sujeto, desviando los cabellos en crecimiento hacia la fase de reposo, con lo que estas personas observan una caída masiva de cabello unos tres meses más tarde. Tras tirar el pelo, el cabello sale fácilmente con raíz. Este proceso es reversible con el tratamiento médico, que requiere la ingesta de una cantidad adecuada de proteínas.

Estrés y enfermedades
Se puede comenzar a perder pelo entre uno y tres meses después de una situación estresante, tal como una cirugía importante. Las fiebres altas, infecciones severas o las enfermedades crónicas pueden desembocar también en pérdida de pelo.

Enfermedad tiroidea
Una tiroides hiperactiva o poco activa puede ocasionar pérdida de pelo. Estas enfermedades se diagnostican por los síntomas clínicos y por los análisis de laboratorio. Requieren un tratamiento específico.
Es una enfermedad común que produce una pérdida del pelo a parches, tanto en el cuero cabelludo como en otras partes del cuerpo. Afecta a hombres y mujeres de todas las edades, aunque más a los jóvenes. Aquí los folículos afectados disminuyen su producción de pelo notablemente, se vuelven muy pequeños y producen un pelo que apenas se ve. Estos folículos están en un estado de adormecimiento y en cualquier momento pueden reanudar su actividad tras recibir una señal apropiada. Algunas personas desarrollan sólo unas pocas placas de calva que se repueblan en el plazo de un año. A veces se pierde todo el cabello de la cabeza (alopecia totalis). En otras personas se pierde la totalidad del pelo del cuerpo (alopecia universal). Se cree que la alopecia areata es una enfermedad auto inmune en la que el organismo erróneamente produce anticuerpos contra el folículo piloso (auto alergia). Los factores nerviosos pueden precipitar la enfermedad o impedir su superación. El tratamiento consiste en aplicar minoxidil, ciclosporina, cremas de esteroides o de antralina o en inyectar cortisona dentro de las calvas. En los casos seleccionados el tratamiento es rayos UVA o la aplicación de dibenciprona sobre las lesiones con el fin de producir un eccema alérgico que estimule al folículo dormido.

Tiñas
Es una infección por hongos en el cuero cabelludo. Puede producir pequeños parches de descamación y alguna pérdida de pelo.

Inapropiado cuidado del cabello
Algunos hombres emplean tratamientos químicos sobre su cuero cabelludo como colorantes, tintes, blanqueadores, enderezados y ondas permanentes. Estos tratamientos químicos pueden dañar el pelo si se aplican de forma incorrecta. El pelo se debilita y se rompe cuando estas sustancias se aplican con frecuencia o si se dejan demasiado tiempo, si dos procedimientos se hacen el mismo día o si se aplican blanqueadores a un cabello previamente blanqueado. Si el pelo se vuelve demasiado poroso y sin brillo por exceso de exposición a tratamientos químicos, es aconsejable suspender estos tratamientos hasta que el cabello se recupere. El champú, cepillado y peinado son necesarios para un cuidado adecuado del cabello, pero si se hacen de modo inapropiado o excesivo pueden dañar el pelo, causando su ruptura por el tallo o deshilachando sus puntas. Puede emplearse un acondicionador tras el champú para disminuir la fuerza requerida para peinar el pelo y hacerlo también más manejable. Cuando existen puntas rotas y pelos de difícil peinado, es aconsejable el uso de sueros de silicona. El exceso de agua debe ser secado y frotado cuidadosamente con una toalla. Cuando el pelo está húmedo su estructura es más frágil, por lo que debe evitarse un peinado o cepillado vigoroso. Olvide la antigua recomendación de cepillarse o peinarse en exceso, puesto que daña el cabello. Utilice peines con dientes ampliamente separados y cepillos de cerda fina, preferiblemente natural (cepillos de cerda de jabalí). Los peinados que requieran tensión sobre el pelo deben alternarse con peinados más sueltos para evitar el “tirón” constante que produce pérdida de pelo, especialmente a los lados del cuero cabelludo.